Tomado del foro
capitalismoliberal.
MURIERON REALMENTE SEIS MILLONES?... Esta es la pregunta más fácil pero más peligrosa de contestar en el mundo de hoy, pues se refiere, lógicamente, a la archipublicitada matanza de judíos durante la Segunda Guerra Mundial en cámaras de gas y hornos crematorios. Atreverse a denunciar esta mentira monstruosa significa perder su trabajo y hasta sus títulos a prestigiosos catedráticos de diversas nacionalidades, su acceso a publicaciones y editoriales para historiadores honestos, y hasta la salud o la vida a ellos y otros revisionistas.
Pedro Varela, de España, debe enfrentar una posible condena de 23 años por "participación en genocidio" por el hecho de haber negado el Holocausto. En Austria existen prestigiosos autores presos por negar el Holocausto y la Fundación de Simón Wiesenthal ha buscado por varias maneras el hacer que en los países de Sudamérica se levanten leyes contra los negadores de esta farsa, insistiendo a través de las organizaciones judías.
Su arma más efectiva en los medios de comunicación y en las conciencias de la muchedumbre es el desprestigio de todos los autores suscritos a la causa del Revisionismo Histórico.
Los Revisionistas, en general, han sido acusados de ser "neo-nazis" y pseudo sabios buscando esconder la masacre de los millones de judíos muertos. A pesar de que trabajan desde el final de la guerra, se dice por lo general que habrían aparecido sólo en estos "últimos años" pretendiendo despertar un movimiento de simpatía por el Nazismo y que sus supuestos crímenes sean olvidados. Salvo quizás los estudiosos franceses que fueron acusados de "anarquistas antisemitas", todos los revisionistas contemporáneos han sido tildados como "neo-nazis", a pesar de que algunos de ellos son socialistas o simplemente pro-palestinos, o bien no tienen filiación alguna más que con la verdad.
Todas las injurias son descaradas mentiras, pues entre los revisionistas figuran incluso autores judíos que no creyeron en el Holocausto que predica su pueblo. Sin ir más lejos, uno de los primeros revisionistas fue el profesor francés Paul Rassinier, un prestigioso intelectual socialista, condecorado con la medalla de la Resistencia, detenido en el campo de Buchenwald entre 1943 y 1945 (donde se pretende que habrían tenido lugar algunos de los más grandes horrores, como las "lámparas de piel humana" y otros), y allí nunca vio las ejecuciones ni los gaseamientos que se suponen allí ocurridos, por lo que decidió contradecir la farsa de los "seis millones" poco después de haber terminado la guerra, desarrollando una gran investigación. Sus investigaciones han servido de base a posteriores trabajos de revisión.
El profesor Rassinier, revisionista y opositor al mito del Holocuento. Había estado detenido en Buchenwald, el Campo de Concentración desde donde los "sobrevivientes" trajeron algunas de las más grotescas historias de horror que él negó completamente, como testigo real.
Otra arma de desprestigio que usa el judaísmo, es hacer creer (especialmente a través del cine) que los Revisionistas intentan comprobar que los muertos del Holocuento serían "sólo" tres millones y no seis, como si el debate fuera sólo un asunto cuantitativo. La verdad es que los Revisionistas HAN DEMOSTRADO QUE LA TOTALIDAD DE LOS 6.000.000 DE JUDIOS ASESINADOS EN UNA SUPUESTA "POLITICA DE EXTERMINIO" ES UNA FARSA, NI UNO MAS, NI UNO MENOS.
Para proteger la sagrada mentira de los seis millones, se ha utilizado maniobras que parecen casi de ciencia ficción, especialmente para ahogar cualquier intento serio de demostrar su falsedad. Así, cuando en 1995 la revista japonesa de economía y negocios "Marcopolo" publicó un inocente comentario señalando que "cada vez eran menos las razones para creer que en la Alemania Nazi habría tenido lugar un Holocausto" de judíos y gitanos, el todopoderoso judaísmo mundial movió sus hilos y consiguió que tanto la revista como el periodista respectivo fueran sancionados sin ajuste a ninguna legislación existente, y que la "Marcopolo" no pueda hacer POR EL RESTO DE SU EXISTENCIA, cualquier otra referencia sobre el Holocausto.
Una de las miles y miles de exposiciones (¿o explotaciones?) que se hacen sobre el Holocuento para perpetuar la propaganda. Esta se llamó "Memoria del Holocausto" y se realizó en el Instituto Chileno Israelí de Cultura, en Santiago. Es parte del control de la "opinión pública" a través de los medios de comunicación. El "artista" de la obra fue el judío Jacobo Numhauser.
Se acusa a otros revisionistas, como al inglés David Irving, de ser un simpatizante del nazismo, poco objetivo, o directamente un "neo-nazi", lo que también es falso. Irving defendía la idea del Holocausto hasta mediados de los años '80, creyendo que era cierto y cayendo en el dogma de todos los historiadores como él. Sin embargo, como no existe ningún documento o participación oficial de Adolfo Hitler que compruebe históricamente el Holocausto, Irving, sin poder renunciar al dogma, suponía que Hitler nunca supo de los gaseamientos en masa de los campos y que éste exterminio era llevado en secreto por nazis de menor jerarquía. Sólo a partir de los espectaculares descubrimientos de los revisionistas de esa década -entre ellos el Informe Leuchter, del que hablaremos- los hechos convencieron a Irving de la inexistencia del Holocausto y desde entonces se ha sumado por completo a la causa de la Revisión Histórica. Un durísimo golpe al Sionismo y los holocaustófilos, que no le perdonan y que ha castigado recientemente, con una condena en su contra por una corte inglesa por "apoyar un genocidio" y "negar el holocausto".
Sobre el libro "Denying the Holocaust" de Deborah Lipstadt (en el que se la autora expone su intemperancia inquisitorial contra los revisionistas) dice la sección digital del diario argentino Página 12 :
"En poco más de 200 páginas, Lipstadt disecaba la ideología neonazi, identificaba a sus protagonistas y advertía sobre la actitud a tomar de llegar a encontrárselos: no discutir, no darles el rango de historiadores, no considerarlos ‘la otra voz’ ni ‘una visión alternativa de la historia’. ‘La existencia del Holocausto no es una cuestión que se pueda debatir", explicaba Lipstadt.
He aquí el dogmatismo de estos humanistas. Se oponen a la discusión ya que, la justificación escolástica basta. Es la infalibilidad holocautista. Los hechos no importan. El holocausto no se puede discutir (¿o será que no les conviene discutir?). No són solo argumentos sólidos los que oponen los revisionistas, sino pruebas contundentes y aún así se oponen a la discución, ¿por qué será?
En esta página expondremos sólo algunos de los principales argumentos del Revisionismo para desmentir esta monumental mentira de los millones de muertos, que tuvo sus origenes en la tergiversación, como arma de guerra psicológica:
"No sé cuánto tiempo más podremos mantener que los alemanes están matando judíos en cámaras de gas. Es una mentira grotesca, como la de que los alemanes en la I Guerra Mundial fabricaban mantequilla con los cadáveres de sus enemigos"... "Se trata de una mentira que puede poner en peligro nuestra propaganda".
Esta fue la respuesta del jefe de la propaganda británica a Winston Churchill, desaconsejándole firmar dicha acusación contra Alemania, propuesta por el P.W.E. (Political Warfare Executive), departamento inglés responsable de la "guerra psicológica". La idea fue recogida inicialmente según los rumores propagados por polacos y judíos en agosto de 1942. "El "Foreign Office" enseguida se dió cuenta de que se trataba de una mentira, pues los polacos y los judíos estaban mintiendo constantemente para predisponer a Inglaterra contra Alemania". No obstante el P.W.E. decidió utilizar y ampliar estas historias como base en la guerra propagandística contra los alemanes. (De la Carta de Pedro Varela que veremos más adelante).
Las publicaciones que recomendamos al respecto, más allá de las que son: "¿Murieron Realmente Seis Millones?" de Richard Harwood, "La Fábula del Holocausto" del Dr. Arthur R. Butz, "La Mentira de Ulises" de Paul Rassinier, "El Informe" de Robert Faurisson, "La Guerra de Hitler" de David Irving, "La Estafa de los Seis Millones" de Austin App, "La Mentira de Auschwitz" de Thies Christophersen, "Carta Abierta al Fiscal Alemán Dietrich Seug" de Arthur Erhard...
Incluso, existen autores judíos que han tenido la valentía de negar aquello que predica el Sionismo Mundial sobre las supuestas cámaras de gas: ellos son J.G. Burg ("Schuld und Schicksal, editado en Munchen, 1960) y el doctor Benedikt Kautzky ("Teufel u. Verdammmte", editado en Suiza, 1945). Esto desmiente a los defensores del Holocausto que aseguran que todos los revisionistas son "neo-nazis" intentado encubrir el supuesto genocidio con acciones que llaman "negacionistas". Judíos como Noam Chomsky y David Cole, incrédulos del Holocuento, han sido catalogados por su propia gente como "ignorantes", "débiles mentales", "incultos", "analfabetas" y hasta supuestos "hijos adoptivos" de importantes revisionistas en impresionantes campañas difamatorias.
Uno de los principales mentores de la fantasía del Holocuento es el cínico y diabólico Simon Wiesenthal, ex-informante de la policía alemana del Tercer Reich (y por lo tanto "canario" delator de su propia gente) y uno de los grandes difamadores presentados al mundo como "cazanazis", buscador de los asesinos que mataron a los seis millones de pobrecitos judíos que nunca existieron. Este canalla abre tan grande su bocota de ave de rapiña que llega a caerse frecuentemente dentro de la misma, haciendo después absurdos malabarismos para salir del paso, como en 1975, cuando afirmó en la "Books & Bookmen" que ninguno de los famosos "gaseamientos" de pobrecitos judíos habría tenido lugar en Alemania, sino que todos ellos ocurrieron en Polonia, lo que no condice con la afirmación de los "historiadores" que han escrito sobre campos ubicados sobre el suelo alemán, como el de Dachau, en los que fueron ejecutados "miles de judíos" en supuestas cámaras de gas.
Durante las últimas décadas, los Revisionistas -que tímidamente empezaran con unos pocos autores- han acumulado una increíble y cada vez mayor cantidad de argumentos científicos en contra del mito exterminacionista, lo que ha hecho que importantes autores se retracten. Algunos historiadores de prestigio se han convertido al revisionismo a pesar de ser constantemente menospreciados. También han logrado reclutar simpatizantes de distintas áreas profesionales, desde cada una de las cuales hacen su aporte al derrumbe del mito holocáustico: ingenieros, periodistas, jueces, técnicos, cuya formación científica, a diferencia de los historiadores, les exige trabajar sobre datos concretos y hechos verificables, y no meras especulaciones. Su logro más grande sea quizás el haber conseguido que declaraciones de importantes "testigos de los crímenes nazis" sean judicialmente objetadas, así como proveerse de sus propios testigos de los campos de concentración y de algunos honestos autores judíos apoyando la causa Revisionista. Los exterminacionistas ven así, con espanto, como se les ha venido encima esta avalancha, cuyo primer éxito ha sido poner en discusión pública un tema que llegó a ser considerado "indiscutible" entre los axiomáticos del Holocuento.
Ante este descalabro del mito, el Sionismo actúa con sus tradicionales recursos de la fuerza y la tergiversación intentando detener los descubrimientos y las investigaciones. Pero la ola de revelaciones no ha podido ser detenida y hoy miles y miles de personas se han acercado a la causa... Veamos por qué.
¿Informe Leuchter?
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